La furia de un joven con su padrastro, que terminó con incendio y destrozos, tenía antecedentes
El joven, que finalmente terminó incendiando una vivienda, había llegado dispuesto a todo. Le cuestionó al padrastro su presencia en el lugar. Llegó a lesionarlo y amenazó con que nadie iba a salir vivo. El hecho ocurrió la semana pasada en Selada al 2500, a metros de donde mataron a Sandra Nouet.
El caso del joven que incendió su propia casa en Sargento Salada al 2500 arrojó con el correr de los días detalles sorprendentes sobre la manera en que se sucedieron los hechos.
El violento episodio se registró a metros de la casa donde fue asesinada Sandra Nouet, un crimen que sigue impune puesto que los primeros acusados fueron liberados por falta de mérito.
En la madrugada del jueves, los bomberos y la policía fueron requeridos al mismo domicilio, una casa donde hubo antecedentes de incendio y que podrían estar relacionados con la misma intencionalidad.
Bomberos llegó por un incendio desatado en la finca, que estaba destruyendo una habitación y avanzaba sobre una casa vecina; los uniformados, para poner orden en un altercado severo que se estaba produciendo en el mismo lugar.
Las primeras noticias indicaron que un conflicto familiar de larga data originó una discusión de grandes proporciones, que culminó con la aprehensión de un joven de 22 años de edad.
Momentos antes de iniciar el fuego, había amenazado de muerte a su padrastro, de 60 años de edad, como así también a una mujer presente en la escena.
Con el correr de las horas, y ante la investigación desarrollada por la Policía, bajo supervisión de la Fiscalía de turno, surgieron pormenores que evidenciaron el estado de enfurecimiento del principal imputado por el incendio y las amenazas proferidas hacia las personas.
Algunos relatos indicaron que, en el momento de producirse la disputa, el hombre de 60 años de edad se encontraba en la vivienda de su expareja. En un momento, desde la calle comenzaron a escucharse gritos. Se trataba del hijo de ella, de 22 años, quien en medio de los insultos lo invitaba a salir.
El hombre se asomó y vio al joven que, desde la calle sin bajar el tono de su voz, le cuestionaba su presencia. “¿Qué hacés acá?”, habría expresado en reiteradas ocasiones. “No podés estar con ella", agregaba de vez en cuando.
La actitud del mayor fue buscar el diálogo para calmarlo. Algo logró, pero sin mucho éxito. Lo invitó a ingresar a la casa y una vez adentro el joven nuevamente enfureció y, totalmente despojado de razonabilidad, avanzó sobre su padrastro y la mujer diciéndoles "acá se van a morir todos, vamos a morir todos juntos".
El clima fue tornándose cada vez peor. No había manera de tranquilizar a quien estaba decidido a convertir la noche en una historia de terror. Su decisión era ir por todo.
¿Qué era todo? Mientras su voz era predominante en la finca -así lo narraron algunos vecinos-, decidió desconectar una garrafa de 15 kilos que estaba en la cocina. A su lado también había otra, pero de 5 kg.
El joven abrió la llave de gas y tomó un encendedor. Se puso a jugar, pero en una actitud amenazante y decía que, si no volaba todo, al menos iba a quemar la casa.
Señalan que el padrastro logró salir hacia la calle, y en su trayectoria fue golpeado con un objeto que el joven arrojó, lo que le provocó un corte en uno de sus brazos.

Fue en ese momento en que solo pensó en llamar al 911 desde su teléfono, pero el muchacho, al interpretar la intención, logró arrebatarle el celular y se lo tiró al suelo, para después pisotearlo hasta destruirlo.
“Llamen a la Policía”, se escuchó gritar al mayor, esperanzado en que alguno de los vecinos que seguían atentos los acontecimientos detrás de las ventanas llamara al 911.
La víctima retornó a la casa y allí vio que para el final aún restaba algún capítulo más. Adentro, el joven arrasaba con todo lo que tenía a su alcance.
También consideró que era el momento adecuado de cerrar la llave de la garrafa, la que luego sacó al patio para evitar que explote. Pero olvidó un detalle: el joven aún podía hacerse de la garrafa más pequeña.
Y así ocurrió. Se apoderó de este elemento y le arrimó el encendedor, logrando una llama potente que acercó sobre algunos elementos , con l que desató el fuego en el domicilio.
Fue una noche escalofriante, impensada, pero claramente consecuencia de una reacción desmedida, propia de quien pierde la razón.
La policía logró detener al joven, quien, en un arrebato de violencia, también agredió a la mujer. Mientras tanto, los bomberos trabajaron para sofocar el siniestro que se propagaba hacia una vivienda vecina.
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