Por qué cortan, talan y mutilan árboles sin planificar, cuidar, preservar o reemplazar en el Paseo Público
[VIDEOS] La excusa es que constituyen un peligro porque están secos y por morir. El problema es no cuidarlos para que no mueran y si mueren de pie, reemplazarlos por otros de la misa especie porque el espacio fue diseñado con ejemplares que podían convivir en todas las temporadas.
Cuando un grupo de entusiastas, alentados por una planificación que proponía recuperar los terrenos linderos al Balneario municipal con el sueño de ampliarlo con cuerpos de sanitarios, servicios y arbolado comenzaron los trabajos, no imaginaban que la historia los iba a sobrevivir en follajes, coloraturas, especies y ejemplares que fueron plantados con el respaldo técnico de especialistas que diagramaron una convivencia plena en cada estación del año.
La historia es poco conocida por quienes disfrutan del espacio, pero aquella gigantesca epopeya ciudadana de ampliación del Balneario con prestación de servicios para turistas y sampedrinos un día se transformó en posibilidad de constituirse en el máximo espacio de recreo natural.
Cuando el arbolado ya ofrecía mucho más que sombra, se mejoraron los caminos internos, se quitó el alambrado y desde entonces se le puso el nombre de Paseo Público.
Con el paso de los años y la falta de asesoramiento adecuado para su preservación, aun resistiendo las inundaciones, los ejemplares siguen de pie.
Sin medir consecuencias, el lugar sufre paulatinamente por las decisiones que se toman a fuerza de motosierra y mutilaciones.
En las recorridas de estos videos queda claro que la naturaleza puede convivir con la población de manera más armónica y que cada árbol que se tala se lleva consigo dos o tres décadas de crecimiento.
“Queremos hacer un plan con autóctonas”, justificaron las autoridades, pero plan no hay y los que emprendieron esa tarea concientizadora forman parte de la organización Conciencia Ecológica que, por suerte, a veces logra participar de actividades.
Con más de 140 vivieros y viveristas, con una estación de INTA, ingenieron agrónomos, paisajistas, ambientalistas y arquitectos, parece mentira que el arbolado público y los espacios recreativos hayan quedado dentro del largo listado de deficiencias para las que no se necesita invertir dinero.
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